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Maldita, Palahniuk vuelve al Infierno

Madison Spencer ha vuelto de entre los muertos y trae consigo al Palahniuk que echábamos de menos.

Quizá te encuentres entre los que echaban de menos a Chuck Palahniuk. Entre aquellos a los que no acabó de convencer Condenada, la novela en la que conocimos a Madison Spencer, la chica lista que odiaba a todo el mundo y acabó en el Infierno, odiando mucho a sus padres, que eran un par de locos por lo vegetariano y los implantes de silicona, la clase de par de locos capaces de hacer cirugía post mórtem a su propia madre. Pues bien, Maldita nos trae de vuelta al viejo Palahniuk, o al menos a la mejor versión de aquel viejo Palahniuk, con mantra incluido (en esta ocasión, la fórmula es Ctrl+Alt+Cabeza, o cualquier cosa que se te ocurra, todo el tiempo). Vuelve el Palahniuk que no hacía más que reírse de sus personajes y meterlos en situaciones terroríficamente embarazosas.

Pero veamos qué aspecto tiene el punto de partida de esta historia. En el punto de partida nos reencontramos con Madison atrapada en la Tierra. Atrapada en el mundo de los vivos, teniendo que convivir con ellos pero sin que ellos puedan verla. ¿Por qué? Porque no llegó a tiempo al Lincoln del Demonio la noche de Halloween. La Noche de Halloween es la noche en la que los muertos vagan (literalmente) por la Tierra, pero deben recordar volver a tiempo, porque si no les pasará como a la Cenicienta pero en versión muertos: la carroza se volverá calabaza y no se moverá del sitio y tendrán que quedarse, como E.T., entre terrícolas que se creen el centro del universo, el único centro del universo.

Chuck Palahniuk

Palahniuk ha vuelto.


Así que Madison está aquí, en la Tierra, y no sabe cómo volver. Por eso va de un lado a otro. Se aloja en un hotel en el que se encuentra con su abuela, que no tenía ni idea de que su hija, la madre de Maddie, le había hecho algún que otro implante post mórtem, algún que otro tatuaje (ridículo) post mórtem. (Y atentos al aspecto de la abuela de Madison, que baja a cada rato del Cielo o lo que sea que haya Allá Arriba para fumar, porque en el Cielo, como en las oficinas y los bares, está prohibido.) También tiene que vérselas con un detective especializado en fantasmas que han contratado sus padres, que, por si no lo recordáis, al final de la primera entrega de esta, al parecer, trilogía dantesca, se enteraron de que su querida hija estaba muerta. ¿Y se alegraron? Hum, no demasiado. Más bien se extrañaron. Y ahora quieren darle caza. ¿Por qué? De nuevo, hum. Quizá la pregunta verdaderamente importante aquí sea: ¿Lo conseguirán?

¿Y qué hay de los colegas que Maddie hizo en el Infierno? Todos están más o menos de vuelta. Pero no desvelemos más de la cuenta. Despidámonos haciendo especial mención a la manera en que se cuenta la historia. Pues Palahniuk, en su intento por no repetirse, por ir siempre un paso por delante de sí mismo, ha decidido que esta historia debía contarse desde un 2.0 Infernal, esto es, desde un dominio .inf, propiedad del Demonio, claro, dominio al que Maddie va subiendo una serie de posts que son como un diario personal. Y en ese sentido, Maldita tiene mucho de Diario: Una novela, solo que la artista atormentada es aquí una adolescente muerta y gorda. Porque sí, Maddie es un fantasma con sobrepeso. Lo cual, según ella misma, es un auténtico fastidio.

Maldita - Brasil - Portada

La edición brasileña del libro.


¿La recomendamos? Por supuesto. De hecho, la recomendamos encarecidamente. En especial, a todo aquel que haya leído alguna vez una novela de Chuck Palahniuk y le haya gustado muchísimo. No os defraudará. Es una pequeña masterpiece palahniukiana.

(Ilustración de cabecera: Uno de los bocetos previos para la portada del libro, por Matt Buck.)

Sinopsis

Maldita

Al finalizar el día de Halloween, los muertos que no regresen a tiempo al inframundo quedarán atrapados en el mundo de los vivos. Precisamente esto es lo que le ocurre a la adolescente muerta más mordaz y deslenguada del Infierno tras sus alocadas aventuras para enfrentarse al mismísimo diablo. Ahora, gracias a las confesiones sádicas y horripilantes de su blog personal en el limbo, descubriremos que Madison no llegó al Infierno por error o por casualidad, sino que fue condenada por las cosas terribles que hizo en vida. Y, por si fuera poco, Satanás, que desde el principio la tuvo en el punto de mira, pretende utilizarla para inaugurar con ella y sus célebres padres una era de condenación eterna en la Tierra.

De la misma manera que en Condenada Chuck Palahniuk nos brindó, de la mano de esta intrépida adolescente, un Infierno magnífico y repugnante, en Maldita el provocativo autor nos ofrece su visión más oscura y retorcida del mundo donde vivimos y morimos.

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