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Mañana cruzaremos el Ganges de Ekaitz Ortega

Una distopía menos dispuesta al heroísmo o a la épica y más centrada en la experiencia personal y cotidiana de los protagonistas.

La primera novela de Ekaitz Ortega resulta una obra francamente interesante, bien planteada y bien escrita. Temáticamente pertenece a la familia de las distopías, aunque mi impresión es que no sigue un tratamiento al uso. Tanto es así que, de hecho, me resulta más fácil leerla en clave de predistopía, si me permitís forzar un tanto el diccionario, que de distopía consolidada. Me explico: en otras distopías —y tengo claro que lo que digo es una generalización y, como tal, se puede y tal vez se deba matizar— lo que se describe es un sistema de control social que los individuos han interiorizado por completo, hasta el punto haber perdido la capacidad de percibir la naturaleza totalitaria del entorno en el que viven. En general esa situación se mantiene hasta que a algún personaje, normalmente el o la protagonista, le sucede alguna cosa que provoca una crisis que su, hasta entonces plácida y acrítica, visión del mundo: y de ahí a rodar. Insisto: eso no siempre sucede de la misma manera. En Los Juegos del Hambre, Katniss es rebelde desde el principio; en El cuento de la criada, Defred es muy consciente de cómo era el mundo antes de la distopía, porque lo ha vivido; en Un mundo feliz, John es un salvaje y Bernard un paria… pero incluso en estas novelas la mayor parte de la sociedad acepta las reglas y contribuye, de forma activa, al mantenimiento de estas. Ekaitz Ortega propone otra cosa: aunque el escenario de su libro está situado en el futuro el mundo es, en esencia, el nuestro. Se trata de Europa con unas libertades sociales progresivamente recortadas en aras, en principio, de la seguridad. Nos muestra una sociedad más próxima, menos fantasiosa y, por ende, mucho más verosímil que las otras obras como las mencionadas y sugiere que la fuerza social que le permite al estado —un estado impersonal y desprovisto de ideología— invadir cada vez más esferas de la vida de los ciudadanos es… la pasividad. Que nos da igual. Que lo que queremos es vivir tranquilos y ver la tele… Escribir sobre la pasividad tiene el riesgo de ser aburrido, pero Ortega evita ese riesgo gracias al carisma de su protagonista y a la introducción de un elemento de imprevisibilidad. Lo que consigue el libro es describir el surgimiento de la distopía; la llegada, tal vez, de un punto de no retorno muy descorazonador por su cercanía.

Mañana cruzaremos el Ganges

En ese sentido la historia se presta menos al heroísmo, a la épica o al dramatismo que podemos ver en otras distopías, y Ekaitz Ortega refuerza ese sentido de lo cotidiano enfatizando la experiencia personal de los personajes y especialmente de su protagonista: : Eva Warren es una periodista de 50 años que empieza a trabajar, después de una carrera prolongada como reportera independiente, en un importante periódico al tiempo que su vida personal se deteriora más o menos por desidia. El lector recibe la historia tal y como Warren la narra desde su —se da por supuesto— vejez, y su condición de reportera la convierte en testigo de excepción de una cadena de acontecimientos, relacionados con una serie de atentados terroristas, dirigidos a provocar una crisis en el estado que da lugar a una respuesta reaccionaria por parte de este sienta las bases para la incipiente distopía. Que Eva tenga acceso a un conocimiento histórico y a unos referentes culturales fuera del alcance de la mayoría de sus conciudadanos hace que su pasividad resulte aún más desmoralizante.

Ekaitz Ortega articula muy bien las dos dimensiones de la historia, la que gira en torno a la vida laboral de Eva —visión social— y la centrada en su vida íntima —visión más psicológica—, y tiene la gracia de incluir, en un momento determinado, la aparición de un personaje con un punto de inverosimilitud que me resulta muy atractiva. Para mi, este personaje sirve de metáfora para una idea muy sencilla que Ekaitz evita convertir en cliché: Otro mundo es posible.

Hay otras ideas concretas que resultan interesantes desde el punto de vista de la ciencia ficción: La filtración de páginas web antiguas (¡ en servidores de Geocities!) que provocan la primera crisis de gobierno; el lanzamiento, por parte del gobierno, de un sistema de información que permite que cualquier ciudadano pueda conocer (y ver) la ubicación de otro en cualquier momento; o cuestiones más generales como las reflexiones explícitas o implícitas sobre el papel del arte y la cultura, y su potencial (o no) como acicate para la sociedad, pero el análisis de estos detalles va más allá de lo que quiero conseguir con esta reseña.

Mañana cruzaremos el Ganges es una novela que consigue un efecto mayor que el de la suma de sus componentes individuales. Es posible encontrar aspectos de estilo que se podrían haber pulido más, los diálogos pueden resultar poco naturales y dejar ver con demasiada claridad su condición de vehículo de las ideas del autor, y algunos elementos de la trama se podrían haber beneficiado de un apretón de tuercas que mejorara el fluir de la novela, pero en esencia es un libro interesante, sugerente y provocador. Es una primera novela ambiciosa, con personalidad, un mensaje interesante y bien planteada. Para mi es una de las novelas de ciencia ficción más relevantes que se han escrito en español últimamente y la recomiendo sin ninguna duda.

Sinopsis

Mañana cruzaremos el Ganges

Mañana cruzaremos el Ganges transcurre en la Europa de un futuro cercano, gobernada por tecnócratas y carente de líderes políticos visibles. Su protagonista, la periodista independiente Eva Warren, se ve obligada por ley a incorporarse a un gran periódico para poder seguir trabajando. Testigo de múltiples cambios sociales, trata de sobrellevar las miserias de su vida personal (una hermana alcohólica y un matrimonio en decadencia) a la vez que sufre la rutina insatisfactoria de un sistema autoritario. Mientras, la difusión de unos antiguos archivos informáticos considerados subversivos desencadena una serie de acciones que tienen como objetivo desestabilizar el sistema. Esta lúcida novela de Ekaitz Ortega nos muestra las consecuencias de vivir en un estado antidemocrático y la búsqueda de salvación por parte de sus protagonistas. Intimista a la vez que valiente, Mañana cruzaremos el Ganges es un torrente de ideas, una distopía de sólido trasfondo donde subyacen reflexiones que el autor nos muestra con estilo maestro.

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2 Responses to “Mañana cruzaremos el Ganges de Ekaitz Ortega”

  1. […] la gente de ediciones El Transbordador -de quienes aquí ya reseñaron la novela de Ekaitz Ortega, Mañana cruzaremos el Ganges– tuvo la gentileza de regalarme esta novela… que terminé leyendo hace un par de semanas. […]