Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Mars Company, encontrándonos en el vacío

El existencialismo a través de la conquista espacial.

Un día te quedas dormido con un libro entre las manos, soñando con naves espaciales de estela imposible y ansibles cuya voz atraviesa las galaxias. Y al día siguiente, cuando te despiertas, te encuentras con que un millonario estadounidense ha conseguido poner un automóvil en órbita y te invita a pasar el resto de tu existencia explorando las llanuras de otro planeta.

Los avances tecnológicos nos han arrollado; un hecho que, unido a la mayor facilidad de acceso al conocimiento científico que tenemos, consigue que a veces miremos con cierta condescendencia a esas historias de ciencia ficción que han «envejecido mal». En muchos casos, a las que se mueven en torno al tropo de la conquista del espacio, con sus habituales dosis de optimismo exagerado que hoy parece más bien cinismo. Sin embargo, esto no significa que hayamos perdido la fascinación por especular con la vida más allá de nuestro planeta. Todo lo contrario, por desgracia: las condiciones del zeitgeist que nos ha tocado vivir provocan que contemplemos esa posibilidad con anhelo, en ocasiones. Cada vez que nos golpean esas noticias que parecen hacer avanzar el reloj del fin del mundo un milímetro más, nos planteamos si no será cierto que algún día, en algún momento, nuestra salvación se encontrará en colonizar terrenos vírgenes allá arriba, lejanos e inimaginables.

Esta premisa tan habitual en el género es la que emplea Francisco Miguel Espinosa como punto de partida en Mars Company (Aristas Martínez, 2019). El nombre de la novela es el de la corporación que ha tomado las riendas de la conquista del espacio, el mayor éxito al que puede aspirar la Humanidad. Es, también, la columna vertebral que une a los cuatro relatos que componen el libro. Todos ellos situados en un futuro que podría ser bastante cercano, aunque el momento histórico exacto se deje en el aire. Espinosa nos sitúa en este marco, una realidad de la que en teoría deberíamos sentirnos orgullosos como especie, pero no se detiene demasiado en los detalles, ni en plantear las consabidas luces y sombras que caracterizarían a una distopía. En lugar de eso, escoge poner el foco en los personajes: protagonistas a los que despoja de épica, que no tienen nada que ver con los rutilantes héroes espaciales de aquellas novelas clásicas del género. Personas que se han visto atrapadas por las circunstancias, perplejas como nosotros ante la velocidad de los cambios y el modo en que su realidad se invierte de improviso. Incapaces de comprender el nuevo orden, perdidos en sus esferas de sentido, casi como si estuvieran evolucionando de nuevo, los protagonistas de los relatos Lo que grita otro mundo, Mapa de las tormentas de Marte y Génesis se ven forzados a tomar decisiones que solo consiguen arrastrarlos hasta la alienación y la pérdida.

En Mars Company, la conquista del espacio no se produce a causa de los caprichos de ningún multimillonario. Algo ha forzado a la Humanidad a abandonar la Tierra: un mal inenarrable del que Espinosa solo nos ofrece pinceladas. Las suficientes para componer el relato en nuestra mente sin restar presencia al misterio. Es otra de las claves de la novela: pese a los avances tecnológicos que nos hacen sentirnos dueños del tiempo y los elementos, el espacio sigue albergando horrores incognoscibles, secretos fascinantes y terroríficos ante los que hemos de plegarnos sin remedio. Espinosa opta por la reflexión existencialista, con toques de angustioso nihilismo, para dejarnos claro que ni siquiera escapar de la Tierra y sus problemas servirá para apaciguar nuestros demonios eternos. La paz interior es imposible de aferrar; es la persecución infinita de una ballena blanca, un Moby Dick al que se hace alusión de distintos modos en cada una de las historias.

Aunque los seres humanos son los protagonistas de tres de los relatos, los que hemos mencionado antes, el cuarto, Salto al infinito, nos propone contemplar el espacio a través de los ojos de una sonda, la Singularity, en quien no podemos evitar ver reminiscencias de la Curiosity o la Opportunity. Otro de los síntomas de este siglo que nos ha tocado vivir es el de sentirnos parte de las exploraciones espaciales en tiempo real, casi empatizar con esos dispositivos cada vez más complejos que reactivan en nosotros la fascinación por el descubrimiento de lo ignoto. Salto al infinito, la mejor de las cuatro historias del volumen, sin duda, está narrada en un muy conveniente tiempo futuro, con objeto de provocar esa identificación inmediata y aseverar que esto será algo que viviremos; en ese doble juego constante entre lo lírico y lo tecnológico que desarrolla Espinosa, también hace uso del sentido de la maravilla. Un paseo que evoca al Hacedor de estrellas de Stapledon, aunque a la inversa; tomando al intelecto como guía y no al alma.

Las cuatro historias que conforman Mars Company se complementan bastante bien entre sí, estructurándose en torno a los puntos cardinales que hemos mencionado, aunque dos de ellas, Lo que grita otro mundo y Salto al infinito, son las más conseguidas en lo referente a trama y narrativa. Las dos restantes se apoyan demasiado en el mensaje que quieren transmitir, apuntando demasiado al hueso y perdiendo sutileza, y resultan por ello menos atractivas. Lo previsible de Mapa de las tormentas de Marte resta fuerza a la voz narrativa, cuyo planteamiento inicial es bastante interesante; y la presentación crítica de los roles de género en Génesis, como marco para abordar las relaciones interpersonales basadas en la búsqueda de la «ballena blanca», termina cayendo en otra clase de problemas. Pese a los altibajos, no obstante, Espinosa compone un conjunto recomendable; un lienzo de estilos diferentes que nos invita a examinarnos y a ahondar en nuestros abismos antes de levantar la mirada hacia el cielo.

Sinopsis

Mars Company

La evolución de la humanidad y la conquista del espacio son los dos grandes temas que se abordan en esta novela, en la que asistimos a cuatro episodios de la trayectoria de Mars Company, una pionera compañía dedicada a la exploración espacial. Los supervivientes de una colonia en Júpiter buscan una salida hasta que una nave perdida llega con un mensaje de horror. El aislamiento y la hostilidad de Marte pone en peligro el sentido de la realidad de una expedición. A través de los ojos de una pequeña sonda contemplaremos las maravillas de nuestro sistema solar y más allá. Una pareja convive en un hogar simulado del lejano siglo XX.

Inicia sesión y deja un comentario