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La Espada maldita, de Jon Courtenay Grimwood

Fantasía con base histórica ambientada en la Venecia del siglo XV

Venecia, la ciudad ubicada en el nordeste de la península italiana, ha sido, y es, germen de innumerables historias (la más reciente, la de la saga de videojuegos Assassin’s Creed), desde ficciones históricas a ambientaciones fantásticas como la que ahora nos ocupa, con la primera entrega de la trilogía «Los Assassini». El autor británico Jon Courtenay Grimwood teje en La Espada maldita un tapiz en el que la historia y la fantasía se entrecruzan para ofrecer un entretenimiento que dejará satisfechos a los lectores voraces de las historias rápidas, con personajes bien definidos, que conocen bien su papel en la trama, y que deja con ganas de más.

Pero la ciudad veneciana no es lo único con lo que juega La Espada maldita. El vampiro, la clásica figura tradicional del género de terror, es una de las bases de la novela con la que el autor consigue afianzar los puntos más fuertes de la obra. Pero además, la inmortal obra de William Shakespeare, Romeo y Julieta, es otro de los pilares en los que encontrar apoyo a la hora de disfrutar de La Espada maldita. Todos esos elementos, la Venecia previa al Renacimiento italiano, el vampirismo y la alusión a la gran obra de la literatura universal, dan como resultado una entretenida novela de fantasía con tintes históricos.

Jon Courtenay Grimwood

 
¿Por qué? Os estaréis preguntando. Primero, porque Venecia es una de las ciudades más románticas, bellas y al mismo tiempo misteriosas que hay sobre la faz de la Tierra (son muchas, vale, pero esta es una de ellas). Segundo, porque Courtenay Grimwood plantea los orígenes del primer vampiro de la historia, pero aunque sean algo confusos debido al estilo del autor, siguen ahí. Y tercero, porque aunque no seas un especial devoto del bardo de Stratford-upon-Avon, conseguirás sacarle el jugo a un amor imposible entre una noble de la casa Millioni (Giuletta, apropiado nombre para una de las féminas de la novela) y Tycho, el principal protagonista de la obra, que resulta ser el mencionado vampiro. Las habilidades de Tycho irán en aumento conforme avance la trilogía, gracias sobre todo a su entrenamiento como Assassini de manos de lord Atilo (el moro, siempre hay uno presente en la obra de Shakespeare), el jefe de la orden y uno de los que forman el secreto Consejo de los Diez.

Con esas premisas, la ambientación de La Espada maldita cabalga entre la política puramente veneciana, en un marco socio-político acorde a la época de la que estamos hablando —poco antes de mediados del siglo XV, cuando todavía no ha llegado la revolución cultural del Renacimiento—, pues no olvidemos que aunque fantástica, no deja de ser una novela con unos acontecimientos históricos reales que pueden llegar a derivar hacia la ucronía. En ese aspecto, Grimwood denota un gran conocimiento sobre el tema.

Mapa de La Espada maldita

 
Pero pese a las intenciones refrescantes de la novela, el estilo de Grimwood resulta en cierto modo confuso en ocasiones, parco en descripciones en otras. Cierto, la ambientación veneciana está bien conseguida, los lugares son reconocibles (ahí están San Pietro di Castello, el Puente de Rialto o la plaza de San Marco), existen de verdad, y a poco que hayas visitado la ciudad te sonarán muchas de las cosas que allí podemos encontrar. Pero el estilo, como decimos, puede resultar insuficiente en cuanto a la pasión de su prosa, la carga de adjetivos o los diálogos: en definitiva, la literatura para paladear se queda algo corta. Pero este conjunto negativo se ve compensado por una agilidad envidiable y un avanzar de la trama que no deja un respiro al lector. Por lo demás, estamos ante una novela iniciática, con unos personajes presentados que cobrarán mayor peso en la historia en su segunda parte, El proscrito (ya publicada por Alianza Editorial en su colección Runas). La personalidad de cada uno de los personajes que intervienen en la historia está bien subrayada, y cada uno de ellos tiene un papel asignado (la duquesa, el mago, el jefe de los Assassini, la chica angustiada por la vida que le ha tocado llevar, el joven misterioso). Y en cuanto al elemento puramente fantástico de la historia, queda algo difuminado, pero sigue presente en detalles concretos como el origen de Tycho, la figura del doctor Hightown Cuervo (médico en la corte), los krieghund (hombres lobo que pueblan las calles venecianas durante la noche) y un moderado etcétera que los lectores tendrán que descubrir.

En definitiva, no es una de las novelas más rotundas del género fantástico, pero su atractiva mezcla entre fantasía e historia pueden salvar la tarde a más de uno. Se nota que Grimwood es un buen narrador (aunque todo lo que puede llegar a ofrecer no lo demuestra en La Espada maldita), pero su estilo se afianza varios puntos en El proscrito, que es una novela más redonda, especialmente porque ya nos hemos familiarizado con los personajes y con las habilidades de Tycho, el primer vampiro de la historia antes del mismísimo Drácula.

Sinopsis

La Espada maldita

Es el siglo XV y Venecia está en la cima de su poder. En esta ciudad, mezcla de opulencia y hedor a cloaca, aparece el primer vampiro en Europa, setenta años antes que Drácula. Atilo, el jefe de los Assassini del duque Marco, descubre a un muchacho agachado sobre un hombre al que acaba de matar. La velocidad a la que huye el muchacho le asombra. Y Atilo sabe que tiene que encontrarlo, no para matarlo, sino porque finalmente ha encontrado a alguien digno de ser su aprendiz. Cruce de novela de intriga fantástica y Shakespeare, La Espada maldita presenta una galería de personajes que llegan a cualquier extremo para mantenerse en el poder, «pero una ciudad no se convierte en la más rica del Mediterráneo respetando las normas».

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