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Trece monos, antología de las grandes ideas

Trece monos - Reseña - Destacada

Trece relatos de longitudes irregulares pero que destacan por su originalidad.

Ya lo dice Juanma Santiago en el prólogo que dedica a 13 monos: esta antología puede convertirse en toda una sorpresa para los aficionados que no saben quién es César Mallorquí. Y así ha sido en mi caso, un profano que ha leído muy poca ciencia ficción en castellano y que poco a poco intenta redimirse, ya sea gracias a Fantascy, Mariano Villarreal, Sportula o al resto de pequeños héroes que ponen la palabra en el cielo y luchan por publicar un género tan denostado en nuestro país como es la ciencia ficción.

Trece monos Mallorquí
En esta ocasión le toca el turno a César Mallorquí, que no necesita mucha presentación gracias al genial prólogo que se ha marcado Juanma Santiago y que podéis leer gratuitamente en Megustaleer. Por si fuera poco, el propio Mallorquí también firma una pequeña introducción a la antología en la que recoge su relación con los cuentos, la fantasía y la ciencia ficción, llevándola a un terreno personal que se agradece para comprender la importancia que el género ha tenido en la vida del autor y el respeto desde el que lo escribe.

Pero en fin, ¿de qué va esto de Trece monos?

De lo peor…

César Mallorquí - Premio LIJ

Mallorquí recibiendo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2013.


Trece monos como los trece relatos que componen la antología. Trece relatos entre los que encontramos un cuento mínimo y más relatos cortos de lo que me habría gustado, y es ahí donde, para mi gusto, se encuentra uno de los grandes males de esta recopilación: las longitudes de los cuentos están muy descompensadas. Hay muchos de ellos que no pasan de las diez páginas, algunos tienen unas veinte, hay un par algo más largos y por último una novela corta que conforma casi una tercera parte del volumen. Lo que tiene que haya relatos de longitudes tan dispares en único tomo es que, cuando se leen uno detrás de otro (eso es culpa mía y solo mía), dejan esa impresión de desequilibrio. Mi consejo: no leáis Trece monos del tirón e id picoteando cuando más os apetezca, que hay relatos que se leen en un suspiro.

No conocía la obra de Mallorquí hasta ponerme con la lectura de esta antología (más allá de las inevitables referencias a La isla de Bowen con las que uno se encuentra a poco que empiece a investigar un poco sobre el género en España), y me ha impresionado muchísimo lo presente que está la religión en la mayoría de relatos. No soy una persona religiosa, pero sí sé valorar su importancia simbólica y mitológica (sobre todo en España), y aun así me ha parecido excesivo y un tanto repetitivo el peso que tiene en muchos de los cuentos de la antología. Las resonancias católicas tiñen prácticamente todos los relatos que el lector va a encontrar en Trece monos. Como antes, quizá sea culpa mía por leer la antología de una sentada y haya acabado saturándome un poco en ese sentido.

… a lo mejor.

Celsius 2015 - Cesar Mallorquí
Y se acabaron las cosas que no han llegado a convencerme del todo. Ya está. El resto son todo elogios para una de las antologías de relatos de género más originales que he leído en los últimos años. Desde las primeras páginas de El decimoquinto movimiento hasta los últimos compases de Naturaleza humana, Mallorquí desborda una imaginación ejemplar que ya quisieran muchos. Me ha encantado, por ejemplo, Fiat Tenebrae (uno de los más católicos, por cierto) y la manera en que el autor da esa pequeña vuelta de tuerca a uno de los grandes iconos occidentales. Me ha parecido muy conseguida la ambientación de Umbría en El jardín prohibido, a pesar de que, como dice el escritor en el pequeño epílogo, el giro final haya perdido un poco de fuerza y sea a estas alturas un poco previsible. También me ha sorprendido muy gratamente la reflexión sobre la nostalgia que hace Mallorquí en El muro de un trillón de euros y el tono humorístico y tan desenfadado que destilan Cuento de verano, donde el autor hace un pequeño homenaje a Dickens, y Ensayo general.

Estos cinco que he nombrado quizá sean los relatos que elegiría si me preguntaran por los que me han dejado más poso, y resulta que también son de los más largos. Quizá por eso me haya dado la impresión de que a Mallorquí le falta un poco de pegada en las distancias más cortas. Hay relatos como El decimoquinto movimiento, que a pesar en tener una base muy interesante, se quedan un poco cojos. También hay otros que caen en tópicos un tanto manidos, como La isla del cartógrafo. Pero siempre parten de ideas geniales. Entre los relatos más cortos de la antología, quizá me quedaría con dos que comparten una temática parecida pero se desarrollan de manera muy diferente: Virus y Océano. También me ha parecido muy curiosa la idea de Cien monos, relato que indirectamente da nombre a la antología. Y quizá se me queden un poco atrás Todos los pequeños pecados y El regalo, que me han parecido los más planos.

Cola Celsius 2015 Mallorquí

Esta cola había en el festival Celsius 232 para entrar a la charla de Mallorquí.


En conjunto, Trece monos me ha parecido una antología muy destacable y también un volumen clave para conocer el estilo y los temas que más obsesionan a César Mallorquí. Hay relatos geniales y otros que quizá no lo sean tanto, como en toda colección dedicada a un único autor, pero también hay muy buenas ideas y un estilo muy cuidado que, nos guste más o menos lo que cuenta, mantiene el ritmo y no aburre en ningún momento. Trece monos me ha hecho querer acercarme a las obras juveniles del autor, y también desear que en algún futuro cercano haya una novela «adulta» de ciencia ficción salida de la pluma de César Mallorquí.

Sinopsis

Trece monos

El regreso de César Mallorquí al género fantástico era una noticia largamente esperada. Que lo haga con relatos como los de Trece monos, entre ellos los extraordinarios «El decimoquinto movimiento» y «Naturaleza humana», es, además, un acontecimiento. Gaudí resucitado virtualmente, el señor Scrooge vendiendo juguetes sexuales durante los Juegos Olímpicos de Londres, Dios con el rostro de Hugh Laurie... pero también la humanidad del siglo XXIII, el secreto de la longevidad, una partida de ajedrez milenaria, un cartógrafo regalando una isla a su amada... y unos extraños monos que escriben novelas.

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2 Responses to “Trece monos, antología de las grandes ideas”

  1. Sergi Viciana Sergi Viciana dice:

    La isla de Bowen es nominalmente juvenil, pero en realidad es adulta. Su público ideal son adultos que con ella consiguen recuperar esa sensación de aventura que tenían al leer de adolescentes a Verne. Échale un ojo.