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Un Lun Dun, un extraño país de las maravillas

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Vuelve el Miéville más desenfadado y fantástico.

China Miéville ya no es un desconocido para los lectores españoles. Después de pasar algo desapercibido en las librerías durante la pasada década, la publicación de La ciudad y la ciudad en 2012 y Embassytown en 2013 lo pusieron en el punto de mira de muchos lectores del fantástico español. Desde entonces, sus publicaciones se han sucedido continuamente en castellano: Kraken en 2013, así como el relato corto La Cuerda es el mundo en Terra Nova 3, y Covehithe y Noche de paz publicados por la editorial Fata Libelli. Quedaban realmente pocas palabras del londinense por traducir al castellano y Oz Editorial ha reducido aún más la lista con la publicación el pasado 13 de mayo de Un Lun Dun, el segundo de los tres libros del autor ambientados en Londres.

La trilogía londinense de Miéville —dejando de lado la novela corta The Tain y algunos relatos recogidos en la antología Looking for Jake, ambas inéditas en castellano— comenzó en 1998 con la publicación en inglés de El rey rata, una fábula en la que el autor nos llevaba por las alcantarillas y callejones más oscuros de Londres a ritmo de drum ‘n’ bass. Kraken, por su parte, es mucho más reciente. Lanzada en inglés en 2010 y en castellano el pasado 2013, la novela era todo un ejercicio de extrañeza en el que el autor inglés se destapaba completamente para mostrarnos su lado más surrealista. En ese sentido, Un Lun Dun es un libro muy similar, pero también completamente diferente.

Girando la válvula que nos lleva a Alondres

Un Lun Dun - Ejemplares
Un Lun Dun tiene lugar en Londres y en otro Londres un tanto más extraño. No es el Londres de Abajo del Neverwhere de Neil Gaiman —a quien el autor no se olvida de nombrar en los agradecimientos—, sino Alondres, un lugar en el que la gente no usa paraguas sino pasaguas, en el que los fantasmas campan a sus anchas en su propio barrio y en el que las jirafas son unos seres carnívoros con cara de pocos amigos que recorren las callejuelas. Zanna y Deeba son dos chicas de Londres que de la noche a la mañana se ven envueltas en un viaje a la extraña ciudad gemela, donde Zanna descubrirá que es la elegida para liberar a la ciudad de la tiranía del Esmog. El Esmog es un terrible ser hecho de contaminación que amenaza con sumir a la ciudad en una nube eterna en la que el asol (el sol con forma de rosquilla de Alondres) y la muna (la luna) nunca jamás volverán a brillar. Pero no estarán solas, claro. Contarán con la ayuda del gran Pasagüísimo, el líder de los pasaguas, quien ha conseguido una fórmula que es capaz de mantener a raya la polución del Esmog.

Lo primero que hay que tener en cuenta al empezar la lectura de Un Lun Dun es que no vamos a encontrarnos con una novela extremadamente original ni que explore ideas nunca vistas hasta el momento. Un Lun Dun es una novela juvenil muy entretenida, con una trama lineal y previsible que sabemos desde el primer momento cómo va a terminar. Lo que eleva la novela por encima de otras es la manera que tiene Miéville de retorcer los temas y los personajes para convertir una historia tan manida en algo que parezca tan suyo. Y no me refiero a los elementos rocambolescos que solo podrían haber salido de la imaginación del londinense, sino a la manera tan genial con la que juega con estos supuestos y con las expectativas de los lectores para dar la vuelta a los tópicos antes del ecuador de la novela. Este borrón y cuenta nueva y la manera que tiene Miéville de dejarnos con la miel en los labios al final de cada capítulo —y tiene noventa y nueve— hacen que el ritmo de Un Lun Dun no decaiga en ningún momento a pesar de las 415 páginas de letra no demasiado grande con las que cuenta la edición en castellano de Oz Editorial.

Alondres, ciudad de extrañas maravillas

Un Lun Dun - Paisaje
La fauna que puebla la novela es un tema aparte y se podría decir que adquiere una importancia capital a la hora de valorar las virtudes del libro. De la misma manera que ocurría en Kraken, Alondres está poblada por toda una amalgama de criaturas y objetos increíbles que campan a sus anchas por la aburbe. Hay pasaguas, autobuses con patas que se utilizan para el transporte y ladrones que montan moscardajas —moscas gigantes— y se dedican a asaltarlos. También hay binjas, cubos de basura que se dedican a defender con sus habilidades de artes marciales el Pons Absconditus, el puente flotante de Alondres o las jirafas carnívoras que comentábamos al principio.

El Esmog también tiene su ejército: criaturas de formas extrañas y repugnantes llamadas esmogloditas y los heidonómanos, adictos a la polución. Ah, y mención especial para Cuajo, un cartón de leche agria que se convertirá en la mascota inseparable de las protagonistas, y para don Parlante, una extraña y grotesca criatura humanoide cuyas palabras cobran vida y se convierten en seres llamados pronúnditos.

Un Lun Dun - Smog
Además de las criaturas vivientes, la infraestructura de la propia Alondres está formada por tecnología ópalo, u Obsoleta PAra LOndres. Así, se pueden ver en el paisaje urbano casas formadas por árboles con habitaciones en sus ramas, otras con forma de puño y hechas de piedra con ventanas en cada uno de los nudillos, otras que no son más que una concha de tortuga con una puerta en la parte delantera y otras formadas únicamente por los restos abandonados de una gran ciudad: nevera, lavavajillas, tocadiscos, cámaras de fotos, máquinas de escribir. Todo lo que la gente ha dejado de utilizar en Londres acaba atravesando la realidad y cayendo en Alondres, donde se le concede una segunda oportunidad. Y solo hemos un resumen rápido de todas las maravillas extrañas que esconde la ciudad. Ahí es nada.

Es curioso ver cómo a pesar de tratarse de un libro juvenil, Miéville no deja de tocar los temas políticos que tanto le gustan. Los vemos en la discriminación social que sufren los espectros de Espectralia durante toda la novela, en la encarnizada lucha del pueblo llano de Alondres, que intenta librarse del opresor Esmog, y hasta en la corrupción política del Ministerio de Medio Ambiente. Todo ello muy bien enlazado y sin ser el eje central de la novela, que no deja de ser la aventura de unas niñas que tienen que salvar el mundo. Es por ello que las dos lecturas de Un Lun Dun hacen que, además de ser una novela juvenil la mar de entretenida, también sea disfrutable por un público adulto con la mente abierta y ganas de explorar el fantástico mundo de maravillas extrañas creado por el autor.

¿UnLondon o Alondres?

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Es de agradecer la buena traducción con la que nos llega la novela. La historia de Miéville en el mercado editorial español ha sido un poco accidentada, excepto en aquellos casos en los que nos ha llegado de la mano de Silvia Schettin o Gemma Rovira. En esta ocasión, Gema Facal y Joan Eloi Roca firman un trabajo a cuatro manos que está a la altura de las circunstancias, y teniendo en cuenta la cantidad de neologismos por página que encontramos en la novela, son unas circunstancias muy caprichosas.

El gramaje del papel es más que decente y el tamaño de letra y los márgenes dejan demasiado texto por página, algo que no me gusta particularmente, pero quizá yo sea un poco quisquilloso. Eso sí, tirón de orejas para Oz Editorial por no incluir las ilustraciones de la edición original en inglés. Miéville se encargó de ilustrar por sí mismo —y muy bien que lo hace— gran parte de sus ideas y criaturas en muchas de las páginas de la novela original, y es algo que se ha perdido en la edición en castellano. Estamos ante una novela y el libro funciona igualmente sin ellas, pero es de muy agradecer, sobre todo en una historia como esta llena de elementos realmente extraños, que el propio autor se haya encargado de proporcionarnos su propia visión del mundo que se ha dedicado a crear también con palabras. Si tenéis la oportunidad, no dejéis de echarles un vistazo a todas las ilustraciones que podáis: hay algunas realmente inquietantes.

Un Lun Dun - Portada Del Rey
Un Lun Dun es una novela más que recomendable para todos aquellos que quieran leer una historia de aventuras de enfoque clásico pero con una ambientación tremendamente original y bien conseguida. También es una novela perfecta para iniciarse en el extraño mundo de Miéville, y eso no es algo demasiado común en la ya extensa bibliografía del autor. Todo un acierto por parte de Oz Editorial, quienes esperamos que ya se estén planteando la publicación en castellano de Railsea —con ilustraciones, a ser posible—. Si alguna vez os habéis planteado leer algo de Miéville pero os daba miedo empezar por cualquier motivo, hacedlo con Un Lun Dun, que no os arrepentiréis.

Sinopsis

Un Lun Dun

Alondres es Londres a través del espejo, un País de las Maravillas urbano de extrañas delicias y donde acaban todas las cosas perdidas y rotas, y también las personas rotas y perdidas. Alondres es un lugar donde las palabras están vivas, donde una selva se esconde detrás de la puerta de una casa común, jirafas carnívoras acechan en las calles y unas nubes de sueños oscuros queman el mundo. Alondres es una ciudad a la espera de su héroe, cuya llegada fue profetizada hace mucho tiempo, establecida para siempre en las páginas de un libro que sabe hablar.

Un día Zanna y su amiga Deeba encuentran la entrada secreta que lleva del Londres que conocemos a esta extraña ciudad, Alondres. Parece que por fin la antigua profecía se está cumpliendo. Y entonces, las cosas empiezan a ir realmente mal.

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