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Wayward Pines: El paraíso, un thriller para bien y para mal

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Llega a España la trilogía «Wayward Pines» en la que se basa la nueva serie de la Fox.

Wayward Pines: El paraíso es la primera novela publicada en España de Blake Crouch, un estadounidense de Carolina del Norte con estudios en escritura creativa cuya repercusión internacional procede en buena parte de que Fox le ha comprado la trilogía para realizar una serie de televisión. Por lo menos el primer capítulo de Wayward Pines, protagonizada por Matt Dillon y estrenada la semana pasada, es una adaptación más que decente y promete, pero ya habrá tiempo de hablar de ella cuando toque. Lo malo de la simultaneidad entre el estreno de la serie y la publicación de la novela en España es que desde la primera edición tenemos a Matt Dillon en la portada del libro, que trae una faja que anuncia el estreno de la serie. Vender es lo que tiene.

Dos tardes. Dos tardes es lo que me ha durado Wayward Pines: El paraíso, lo cual no tiene por qué ser particularmente bueno o malo, dependiendo de lo que busque cada uno, claro.

Un pueblo perdido en la espesura

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Wayward Pines: El paraíso comienza cuando Ethan Burke, agente del Servicio Secreto, despierta en la orilla de un río después de un terrible accidente de tráfico. Andaba de camino a Wayward Pines con un compañero para descubrir el paradero de otros dos agentes que habían desaparecido en el pueblo sin dejar rastro, pero poco antes de llegar un camión se cruza en su camino. Su compañero no vive para contarlo, y él despierta desorientado, sin dinero, identificación ni nada que pueda ayudarlo a recuperarse. La gente de Wayward Pines se muestra muy escéptica: Burke no puede demostrar que es un agente gubernamental, no tiene dinero para comer ni para hospedarse en ningún lugar y el sheriff del pueblo no es tan receptivo como cabría esperar de un agente de la ley. Burke no tarda en darse cuenta de que algo no anda nada bien, y que los habitantes y el propio pueblo le están escondiendo algo que tendrá que descubrir si quiere averiguar lo que ocurrió en realidad con sus compañeros.

Me gustaría poder continuar esta reseña diciendo que la ambientación del pueblo está llevada de manera magistral y que esa sensación de misterio con la que comienza la novela impregna cada una de las descripciones y los diálogos del protagonista con el resto de habitantes de Wayward Pines, pero tampoco quiero engañar a nadie. La novela tiene la profundidad literaria de un telefilme de sobremesa, los diálogos son planos y bastante toscos y el estilo de Blake Crouch es simple a más no poder. Como comentaba al principio, esto no tiene por qué ser algo negativo para alguien que simplemente busque una historia que funciona y, de hecho, quizá sea una de las principales razones por la que el libro ha tenido tanto éxito comercial en Estados Unidos. Lo simple funciona, nos guste o no.

Corre, corre, que te pillo

Wayward Pines: El paraíso, portada EE.UU.
La novela puede dividirse en tres partes bien diferenciadas: la llegada de Burke y la presentación de Wayward Pines, una persecución que dura unas doscientas páginas y la exposición final en la que se desvelan todos los misterios de un plumazo. La relación entre la primera y última de estas partes es algo que choca en un primer momento: una de las grandes bazas del principio del libro es la sensación que asola al protagonista de no saber qué está ocurriendo y que, en cierta medida, también llegamos a sentir los lectores. De una novela que comienza así cabría esperar que siguiera manteniendo esa sensación y guardándose algún misterio para el resto de la trilogía, pero Crouch pone todas las cartas sobre la mesa y al final de Wayward Pines: El paraíso sabemos qué ha ocurrido exactamente en el pueblo y con los compañeros de Ethan Burke. No tengo claro que esta revelación final llegue a gustar a todo el mundo; de hecho, es un cambio de tono que no sé si ciertos lectores llegarán a tolerar.

La segunda parte de la novela es un claro ejemplo del tipo de libro con el que nos vamos a encontrar. Durante cerca de doscientas páginas y por razones que tampoco quiero desvelar, Burke es objetivo de una persecución constante. Las oraciones simples —las subordinadas brillan por su ausencia— que describen las acciones del protagonista son tan omnipresentes que la lectura se convierte en una especie de lista de la compra en la que Burke corre, se cae, se levanta, mira hacia atrás, etc. Todo ello mientras recibe unas heridas terribles y presencia unas atrocidades que no le impiden seguir su camino. Este estilo quizá sea la razón por la que la novela termina tan rápido: es muy fácil de leer y hay escenas interminables que cuesta abandonar, por lo menos hasta que el protagonista llega a un lugar seguro, algo que no ocurre muy a menudo.

Entretenimiento y ya

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No hay introspección. No hay desarrollo de personajes. El pueblo y sus habitantes están muy desaprovechados. Theresa, la esposa de Burke, quizá sea el personaje mejor tratado de toda la novela, que ya es decir, pero sus apariciones son escasas y, por lo menos en esta primera entrega, parecen enfocadas a dar un poco más de profundidad al misterio de Wayward Pines en los primeros compases de la novela. Veremos con qué nos sorprende Crouch en los siguientes dos libros.

Se acerca el verano y hay momentos en los que apetece leer algo un poco más ligero, para qué negarlo. Wayward Pines: El paraíso tiene esa mezcla sencilla y resultona entre literatura de género y literatura de escaparate de centro comercial que convierte a la novela en una opción viable para aquellos que no busquen complicarse mucho la vida y sí, leer algo entretenido con lo que pasar el rato en la piscina. No es ninguna revelación y baila mucho en la frontera entre ser o no un buen libro, pero es innegable que entretiene. Y que deja con ganas de más.

Sinopsis

Wayward Pines: El paraíso

El agente federal Ethan Burke se dirige a Wayward Pines en busca de dos de sus colegas desaparecidos, cuando el coche en el que viaja con un compañero se sale de la carretera. Unas horas más tarde Ethan despierta en medio de un pueblo encantador, un pueblo en el que los pájaros cantan y los niños corretean por las calles. No sabe dónde está, ni cómo salir de allí… Sin documentación ni dinero, Burke deberá desvelar los secretos de esta comunidad tan idílica en la que nada es lo que parece…

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2 Responses to “Wayward Pines: El paraíso, un thriller para bien y para mal”

  1. […] A pesar de todos estos escollos y de que no haya funcionado para mí, es innegable que le veo un futuro bastante cinematográfico, así que no descarto alguna adaptación como ya sucedió con una obra anterior del mismo autor. […]

  2. Montserrat Montserrat dice:

    La primera temporada de la serie me gustó bastante pero no creo que lea el libro porque si no aporta nada nuevo… aunque nunca se sabe, dependerá de como sean las siguientes temporadas. Me gusta que los libros y las series se complementen y aporten algo diferente cada uno, incluso cuando las series se saltan a la torera lo esencial del libro.