Este sitio utiliza cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Para más información vea la política de cookies.

Cerrar

Kickstarter, una revolución en los videojuegos

Un repaso a la breve historia y las perspectivas de un nuevo modelo en producción de videojuegos.

En los artículos y reseñas de juegos y videojuegos que vamos publicando últimamente en Fantífica, os habréis dado cuenta de que cada vez aparecen más las palabras «financiación colectiva» y «Kickstarter». Como seguro que hay quien todavía no conoce las bondades de esta página web revolucionaria (la de más éxito a nivel mundial, aunque desde luego no la única de su estilo), no está de más dar un repaso por lo que ha significado su éxito para el mundo de los videojuegos durante los últimos años.

Kickstarter comenzó su andadura en 2009 como plataforma de financiación colectiva para ideas de todo tipo. Desde ese momento, más de cinco millones de personas han puesto su dinero (más de 900.000 dólares) en más de 50.000 proyectos de música, arte, diseño, tecnología y también el que nos ocupa, los videojuegos. Se podría decir que la explosión de Kickstarter en el mundo de los videojuegos llegó inesperadamente hace ya casi dos años, en febrero de 2012, cuando Tim Schafer (antiguo empleado de Lucasarts y uno de los desarrolladores de aventuras gráficas mas alabados por los aficionados) abría en la página de financiación colectiva uno de los proyectos que más apoyo ha recibido hasta el momento: Double Fine Adventure. Así, sin un nombre definitivo para su videojuego —bautizado ahora como Broken Age—, el desarrollador conseguía saltarse uno de los escalones más sangrantes y casi inevitables de la industria: el de que tu juego sea adquirido, producido y publicitado por una editora. Schafer pidió 400.000 dólares, cifra que consiguió en escasos días y que se acabó convirtiendo en una recaudación de más de tres millones de dólares.

Pero Schafer no solo había conseguido financiar su aventura gráfica (que está en proceso de prueba y empezará a ser jugable para los que apoyaron el proyecto a lo largo del próximo año), sino que también consiguió demostrar que Kickstarter es una apuesta viable para los proyectos de videojuegos que no tienen la seguridad de conseguir el apoyo de una gran editora. Se había convertido en un oasis para aquellos géneros que tuvieron su público y fueron grandes en el pasado, pero que en la actualidad, y sobre todo debido a las modas, habían quedado relegados a un segundo plano. Las aventuras gráficas y los juegos de rol occidentales a la antigua usanza han encontrado en Kickstarter a un público adulto dispuesto a dar su dinero y a apostar por estos géneros cada vez más olvidados.

Wasteland 2
Después de Tim Schafer y su Double Fine Adventure, llegaron Brian Fargo e inXile Entertainment con su Wasteland 2 para demostrar que los juegos de rol más clásicos también tenían un hueco en el corazoncito —y las carteras— de los aficionados. El proyecto Wasteland 2 llegó a recaudar casi tres millones de dólares cuando necesitaba 900.000. Heredero de los primeros Fallout y del clásico Wasteland que viera la luz en 1988 para Commodore y ordenadores personales de la época, se espera que sea todo un soplo de aire fresco para el género, colmado de grandes producciones y acción a raudales en la actualidad. A la sombra de este proyecto y gracias a su éxito comercial, Obsidian Entertainment no lo dudó un segundo y puso sus cartas sobre la mesa con Project Eternity, otro juego de rol con cámara isométrica y acción en tiempo real con pausa —al más puro estilo Baldur’s Gate—, que recaudó cuatro millones de dólares, cuando el objetivo inicial era poco más de uno.

El rol para ordenadores personales de finales de los 90 estaba de enhorabuena con ambos proyectos de inXile, que tras atar todos los cabos de Wasteland 2 se volvió a lanzar con otro gran nombre bajo el brazo para romper todos los récords en Kickstarter y protagonizar una de las campañas más exitosas de la plataforma en videojuegos. Nacía así Torment: Tides of Numenera, que aunaba tan solo en su nombre la secuela espiritual de uno de los juegos más valorados de la historia de los juegos de rol en PC, Planescape: Torment y la nueva ambientación para juego de rol de mesa, también financiado en Kickstarter, de Monte Cook, uno de los diseñadores más aclamados de la industria. (Ya dimos un pequeño repaso a Numenera en Fantífica, por cierto.) Más de cuatro millones de dólares en el mes que duró el periodo de financiación dieron luz verde al proyecto, que se ha convertido en uno de los más esperados por los aficionados al género de los últimos tiempos. Con todo, ninguno de estos proyectos, ni siquiera Double Fine Adventure, ha visto todavía la luz, por lo que está claro que Kickstarter es una apuesta a largo plazo y un trabajo constante y más costoso para los desarrolladores, que además de la campaña tienen que seguir diseñando estrategias para continuar su contacto con los mecenas y proporcionarles información sobre la marcha del proyecto con la mejor periodicidad posible.

Torment: Tides of Numenera
Intercalándose con este podio de los grandes éxitos en videojuegos de Kickstarter, se han sucedido otros proyectos que han alcanzado un éxito moderado, siempre superando las expectativas de sus desarrolladores y resucitando o actualizando sagas y franquicias largo tiempo olvidadas. Shadowrun volvía a convertirse en un juego de rol con vista isométrica el pasado mes de julio. Después de una campaña que superó el millón de dólares, Harebrained Schemes ha conseguido lanzar Shadowrun Returns en PC, Mac, iOS, Android y Linux, y se espera una expansión —que anunciamos recientemente por aquí— para el próximo mes de enero. Las sagas de aventuras gráficas Broken Sword y The Longest Journey también tienen nuevas secuelas a punto de caramelo gracias a sendos Kickstarter que cumplieron con las expectativas de las desarrolladoras y de unos aficionados que llevaban largo tiempo esperando su regreso. Así como Moebius, la nueva aventura de la creadora de Gabriel Knight Jane Jensen, y Mighty No. 9, proyecto con el que el creador de Megaman intentará recuperar parte de su éxito después de haber perdido los derechos de su creación más famosa.

Pero el software no es lo único que se ha conseguido financiar con Kickstarter. También hay ejemplos de hardware, como la consola basada en Android Ouya o las gafas de realidad virtual Oculus Rift. Hay opiniones para todos los gustos: mientras que Ouya consiguió un éxito rotundo con casi nueve millones de dólares recaudados cuando necesitaba tan solo uno, su rendimiento ahora que ha salido al mercado no resulta del todo satisfactorio, y son muchos quienes apoyaron el proyecto y tienen quejas por la calidad final del producto o por no haber recibido su consola meses después de que estas se hayan enviado. Por otra parte, Oculus Rift, las gafas de realidad virtual que recaudaron más de dos millones y medio de dólares, han conseguido llamar realmente la atención de la industria y gente como John Carmack, creador de Doom y Quake, ha abandonado su puesto en id Software para dedicarse por completo al dispositivo y mejorar la experiencia jugable de la realidad virtual durante los próximos años.

Oculus Rift
Pero no todo son grandes nombres en Kickstarter. Los juegos independientes han conseguido todo un filón para darse a conocer y salir adelante. Uno de los ejemplos más emblemáticos ha sido el recorrido que ha tenido Faster Than Light, un juego de gestión de recursos en una nave espacial con espíritu de roguelike que, después de conseguir 200.000 dólares cuando solamente necesitaba 10.000, ha logrado venderse y mantenerse después de su lanzamiento, e incluso recibirá una ampliación llamada Advanced Faster Than Light el año que viene (que incluirá nuevas características y también se lanzará en iOS y Android). No todos los proyectos tienen un éxito arrollador, y juegos como Strike Suit Zero —acción con mechas en el espacio— o Resonanceaventura gráfica con estilo retro— han conseguido su objetivo y crear productos más que decentes a pesar de no haber alcanzado grandes sumas de dinero.

Actualmente, y a pesar de que la fiebre Kickstarter empieza a mermar un poco, son muchos los proyectos que siguen activos y cosechando éxitos. Paradise Lost: First Contact, por ejemplo, es un juego de exploración al estilo Metroid o Castlevania en el que controlaremos a una planta alienígena que tiene que abrirse paso para escapar de una instalación científica secreta en la que se encuentra recluida. Otro proyecto relacionado con videojuegos interesantes que ya va terminando su andadura en Kickstarter es SEGA Mega Drive/Genesis: Collected Works, una recopilación de artículos y entrevistas sobre la Sega Mega Drive que, a modo de retrospectiva, se codea con gente como Yuji Naka o Naoto Oshima, diseñadores de Sonic the hedgehog.

Resonance
Hay y han habido muchos e interesantes proyectos en Kickstarter, y eso forma parte de su magia. El modelo de financiación colectiva se ha ido abriendo hueco cada vez más entre los usuarios y los desarrolladores que no podían ver cumplidos sus sueños por razones monetarias, debido a la enorme inversión y apuesta inicial que toda empresa requiere. Con Kickstarter este problema parece haber encontrado una solución, y esperemos que se continúe utilizando para que grandes proyectos como los pocos que hemos nombrado en este artículo lleguen a ver la luz algún día.

Inicia sesión y deja un comentario

2 Responses to “Kickstarter, una revolución en los videojuegos”

  1. Manu Viciano Manu Viciano dice:

    Ya tengo ganas de que lleguen las descargas de Project Eternity y Tides of Numenera, ya. Y curiosidad por la compañera y la subtrama que en teoría escribe Rothfuss en el segundo.