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Tales of Xillia, aventuras en Rieze Maxia

Uno de los mejores juegos de rol para PlayStation 3 de los últimos años.

Si hablamos de juegos de rol japoneses en consolas, siempre nos vendrá a la cabeza la saga Final Fantasy —y a algunos al menos, Dragon Quest—, pero hay muchas otras que merecen un trocito del pastel del reconocimiento que parece siempre estar en manos de las más conocidas. La saga «Tales» es una de ellas. Comenzó en Super Nintendo con Tales of Phantasia en 1995 y, hasta la fecha, es una de las más prolíficas del género con catorce iteraciones y otros tantos spin-offs. Las principales características de los juegos de la saga han sido siempre la profundidad de sus combates en tiempo real y la excelente caracterización de sus personajes. Tales of Xillia, el juego que nos ocupa, se puso a la venta en Japón el pasado año 2011 y llegó a Europa en agosto de 2013, lo que deja entrever un poco la poca tirada que esta saga de Bandai Namco tiene en nuestro continente, y más concretamente en España.

Lo primero que llama la atención a la hora de empezar Tales of Xillia es que el juego nos deja elegir entre los dos personajes principales: Jude Mathis, un estudiante de medicina de Leronde que acaba de mudarse a la gran ciudad de Fennmont para comenzar sus estudios, y Milla Maxwell, encarnación del todopoderoso Señor de los Espíritus Maxwell, que llega a Rieze Maxia —el mundo donde tiene lugar el juego— con la misión de poner orden en la manera en la que los humanos abusan del poder de los espíritus. Milla y Jude se conocerán en Fennmont por accidente y se verán enfrascados en una aventura que los llevará a recorrer todos los rincones de Rieze Maxia y cambiará para siempre sus vidas. A su causa se irán uniendo otros personajes, como Alvin el mercenario, Leia (amiga de la infancia de Jude), la misteriosa niña Elize con su carismática mascota Teepo y el general jubilado Rowen.

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El grupo de aventureros al completo

El esquema básico del juego será muy reconocible para todos aquellos aficionados a los juegos de rol japoneses: consiste en viajar de pueblo en pueblo a medida que la historia avanza e irnos encontrando con retos cada vez mayores en forma de monstruos por el camino y mazmorras. En esta ocasión no hay minimapa, sino que se ha optado por separar las distintas localizaciones con pantallas explorables llenas de enemigos y tesoros, algo que sienta muy bien en un principio, pero que se puede hacer un poco repetitivo y pesado para los jugadores menos coleccionistas que no quieran explorarlas a fondo y únicamente busquen continuar avanzando en la historia. Los tesoros que encontraremos por estas pantallas, unidos a los que sueltan los monstruos al morir, nos permitirán visitar las tiendas en las ciudades o pueblos para así ir mejorando nuestro equipo y objetos poco a poco. Una manera mucho más dinámica de hacerlo que encontrarnos con equipo nuevo por gracia divina cada vez que lleguemos a una nueva localización. Una partida normal rondará en torno a las 40 horas de juego, y la cosa no acabará ahí, ya que hay bastantes misiones secundarias y una mazmorra final después de los créditos solo recomendada para los más valientes.

El sistema de combate de Tales of Xillia es una de las grandes bazas del juego para mantener el interés de los jugadores más allá de la exploración de escenarios y la trama en sí. Cada uno de los seis personajes jugables tiene un sistema de combate muy diferenciado a través de sus artes. Por ejemplo, Alvin únicamente utiliza su arma de fuego y su espada, mientras que Rowen se dedica prácticamente en exclusiva a los hechizos. Esta diferenciación entre personajes, el hecho de poder jugar los combates con cualquiera de ellos —y con hasta cuatro amigos en cooperativo— y la inusitada profundidad del control en las batallas para ser un juego de rol son características muy, muy adictivas. Por si fuera poco, aparte de las artes de cada personaje también podremos realizar artes vinculadas dependiendo del personaje del resto del grupo con el que nos unamos. Hay combinaciones de todo tipo y son muchísimas y muy variadas, por lo que muchas veces nos sorprenderemos a nosotros mismos cambiando de personajes para poder echarles un ojo a todas ellas. Para terminar, también podremos realizar artes místicas, una con cada uno de los protagonistas, donde la espectacularidad pasará al primer plano y nuestros enemigos recibirán miles de puntos de daño.

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Lucecitas, colorines y acción a tope en los combates

A medida que vayamos ganando experiencia en los combates, nuestros personajes subirán de nivel gracias a sus lóbulos de maná, la excusa argumental para que los habitantes de Rieze Maxia puedan utilizar artes y conectarse con el mundo espiritual. En los menús del juego esto se traduce en los Orbes de Lilio, donde podremos ir gastando los puntos que se nos darán por subir cada nivel. Los Orbes de Lilio pueden llegar a convertirse en todo un engorro para los jugadores, ya que la cámara para movernos por ellos no es nada amigable cuando ya estamos entraditos en niveles y las características, las artes y el resto de desbloqueables se podrían haber simplificado muchísimo más. A pesar de ello, se agradece que el juego nos deje elegir hacia dónde queremos que nuestros personajes vayan mejorando y, además, también tenemos la posibilidad de repartir los puntos automáticamente, así que el problema tiene una solución sencilla.

Uno de los puntos fuertes de esta entrega, y por lo que tenemos que agradecer a Bandai Namco el trabajo realizado, es la localización del juego: a pesar de ser enorme está realizada de manera magistral y prácticamente sin errores. Ahora, es cierto que también habría estado bien poder contar con un selector de doblaje para poder escuchar las voces originales en japonés como se ha hecho en Tales of Symphonia Chronicles, título que se ha puesto a la venta posteriormente a este. El doblaje inglés desmerece un poco la siempre efusiva e impecable labor de los japoneses en este aspecto, y la cabecera del juego con el tema Progress de Ayumi Hamasaki sonando de fondo nos augura lo mejor en el apartado musical del título, aunque las melodías a lo largo y ancho del juego se acaban haciendo algo repetitivas y le habría sentado mejor un poco más de variedad.

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Arte mística de Milla en acción

No hay cosas inherentemente malas para los aficionados a los juegos de rol japoneses y menos aún para los que lo son de la franquicia «Tales», pero sí algunas con las que no estamos muy de acuerdo. Antes de comenzar la partida el juego nos pedirá que elijamos a un personaje protagonista entre Milla o Jude —los héroes de la aventura— y dependiendo del personaje que hayamos elegido nos perderemos algunas escenas y partes de la trama bastante importantes, lo que nos obliga a jugar prácticamente al completo dos veces para conocer la trama de cabo a rabo, algo que no todo el mundo se puede permitir, que pasarse un juego de 40 horas dos veces tampoco es muy agradable que digamos.

Para ir cerrando, Tales of Xillia es de los mejores juegos de rol japoneses que han salido en consolas los últimos años, con una factura técnica impecable y el mimo suficiente para que el público español no tenga excusas para pasarlo por alto. Largo, no demasiado complicado —eso sí— y con la cantidad suficiente de misiones secundarias para pasar algunas decenas de horas más delante de él tras haber finalizado la historia principal. No es un Final Fantasy ni un Dragon Quest; la saga «Tales» se ha hecho un hueco más que merecido en el panteón de los juegos de rol japoneses. Y estáis tardando en descubrirlo.

 

Sinopsis

Tales of Xillia

Jude Mathis y Milla Maxwell se embarcarán en una aventura que los llevará a recorrer el mundo de Rieze Maxia y a desentrañar todos su secretos, cosas que nunca hubieran imaginado posibles.

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